Es precisamente entre peinetas donde se puede apreciar esos rostros llenos de ilusión, felicidad, pasión y nervios que sienten estas falleritas mientras se colocan su traje. Sensaciones que supongo que a todo aquel que esté metido en el mundo fallero le sonarán muy familiares.
Aún quedan unos cuantos meses para que lleguen las fallas, pero a ellas no les importa empezar a vestirse ya. Prefieren ir con tiempo… eso sÃ, que no se enteren de que después de la presentación van a tener que volver a colgar el traje hasta marzo.
Patear, patear y más patear parar impregnarse de la esencia de esta preciosa ciudad, sin poder -ni querer- evitar llevar la cámara todo el rato colgando del cuello.
Amsterdam pide que captes sus luces y colores, que retrates sus edificios, que enfoques sus bicicletas, su cerveza y sus patatas; pide que congeles su ambiente nocturno, y que plasmes esos canales que le dan el nombre de "la Venecia del norte". En sÃ, pide que la fotografÃes, para que allá donde se vean sus fotos, se pueda apreciar esa sensación de calma, tranquilidad, pasión, encanto y vitalidad.
Supongo que iniciar mi blog con un proyecto donde las protagonistas son las risas, es la forma más acertada para alguien como yo. Exacto, soy de esas personas que parece que tienen un almacén de risas en su interior, pero no solo me rÃo mucho, si no que la mayorÃa de veces me rÃo mucho de cosas tontas o sin sentido, por eso pensé en realizar un trabajo en el que pudiera captar a gente riéndose en lugares o situaciones absurdas, feas y sin ninguna gracia aparente. Y es que señores, la risa es una sensación agradable que todos podemos presenciar y experimentar, es algo natural, sincero, libre. Quizá las mejores risas son aquellas que surgen totalmente independientes del cómo y el por qué.
Tanto en el momento de realizar las fotografÃas como en la edición, he procurado que los colores fueran saturados y vivos para que transmitan cierta alegrÃa, y se aprecie más el contraste entre situación y risa que quiero plasmar.