Patear, patear y más patear parar impregnarse de la esencia de esta preciosa ciudad, sin poder -ni querer- evitar llevar la cámara todo el rato colgando del cuello.
Amsterdam pide que captes sus luces y colores, que retrates sus edificios, que enfoques sus bicicletas, su cerveza y sus patatas; pide que congeles su ambiente nocturno, y que plasmes esos canales que le dan el nombre de "la Venecia del norte". En sÃ, pide que la fotografÃes, para que allá donde se vean sus fotos, se pueda apreciar esa sensación de calma, tranquilidad, pasión, encanto y vitalidad.